Escribe desde cero
- Damaris Álvarez
- 4 nov 2021
- 6 Min. de lectura
He pensado por mucho tiempo escribir esto. Simplemente un día mientras editaba uno de mis escritos me nació la idea en la cabeza, la razón fue bastante simple.
«Maldita sea, esto que quiero editar no sale, no me queda, no sé cómo hacerlo», pensaba repetidamente.

Estas frases nacieron en mi mente una y otra y otra vez. Debo confesar que tomé algunos de los libros que tengo en mi colección y me puse a estudiarlos como si se tratara de un cuadro extraño al que le intentaba encontrar sentido. Muchas veces nos adentramos al mundo de la escritura por pasatiempo, porque queremos probar algo nuevo o porque deseamos plasmar algo que nos ronda la cabeza.
Algunos de los que decidimos entrar al mundo de la creación, por no decir muchos, lo hacemos con los mínimos conocimientos que adquirimos en nuestra vida escolar. No puedo decir que los conocimientos de las escuelas son malos, porque estaría mintiendo. Si fuera el caso no podría ni siquiera armar una palabra coherente en estos momentos. Pero muchos asistimos a la escuela hace tanto tiempo que es posible, y hasta esperado, que se nos olviden unas cuantas cositas.
Algo que se debe saber de mí de inmediato es que soy muy distraída. En serio, lo soy. No me había percatado de eso hasta que comencé a escribir y luego me encontré atrapada en un callejón sin salida porque no sabía cómo continuar. En fin, sin desviarme mucho. Una Dam confundida y frustrada se puso a estudiar sus libros para encontrar una o dos cosas que pudieran ser útiles en ese momento. Al principio parecía una actividad sin sentido, pero estaba equivocada.
Realmente encontré muchas cosas que antes no había notado.
¿Qué tipo de letra se usa? ¿Por qué se ponen sangrías en los párrafos? ¿Cómo se usan los guiones? ¿Esa palabra lleva acento? ¿Cómo la/el escritor/a se acordó de tantas cosas? ¿Voy a conseguirlo?
Estaba asustada y preocupada pues pese a tener una idea de lo que quería escribir, no sabía cómo hacerlo. Me sentí un poco estúpida porque parecían cosas evidentes y simples de las que no tenía conocimiento. Oh, sí. Suelo ser dura conmigo misma. Un tema que espero poder tocar en un futuro.
Después de regañarme por unos días decidí ponerme en acción. Si iba a intentarlo quería hacerlo bien o al menos de la mejor manera que pudiera. Hay una diferencia entre hacerlo y hacerlo lo mejor que podemos. Si hacemos las cosas, está bien. Pero si las hacemos con esfuerzo y aprendemos en el proceso, está mucho mejor.
Fui anotando algunas cosas por aquí y por allá. Tomé uno, dos, tres libros para ver las que podía notar. La incertidumbre que me rodaba por la cabeza comenzó a hacerse pequeña. No puedo decir que desaparece, porque creo que nunca lo hace por completo, pero podemos hacer que sea menor. Cuando noté que aquello que estaba escribiendo comenzó a tomar forma lo decidí. Quería compartir esos avances con alguien. Así es, contigo. Fue de esa manera que comenzó esto.
Además, sinceramente muchas veces he deseado que alguien me ayude, que me digan lo que está mal en mi escrito, pero hay que hablar derecho, o mejor dicho escribir, estamos en una plataforma llena de escritores en la que todos esperamos que un día nos publiquen y evidentemente no vamos a querer ayudar al escritor nuevo, al que no sabe, ya que eso bajaría nuestras posibilidades de que los editores se fijen en nosotros.
«¿Bien y por qué ayudas tú?», te preguntarás y la respuesta es simple.
Me gusta compartir lo que aprendo y como lo he escrito en líneas anteriores, yo muchas veces le he implorado al cielo que alguien me ayude y como es de esperarse nadie lo hace. Esto que estaré subiendo a la plataforma estará escrito de forma sencilla y hablándonos —leyéndonos— como amigos. Quiero que estés a gusto, que sientas que estás leyendo el mensaje de alguna amiga y que no veas esto como algo de lo que se debe de aprender. Soy nueva en esto, tanto o quizás más que tú. Quiero compartirte algunos consejos que me han funcionado, te relataré mis errores para que no los cometas e incluso subiré el formato que debe llevar un escrito para enviarse a una editorial —Penguin Random House, por supuesto. Saludos al que lea esto y es parte del equipo—, de esa manera quiero evitarte uno de los tragos más amargos que recibimos los escritores. La negativa.
Lo sé. En ocasiones necesitamos eso, pero es desalentador obtener una negativa con silencio. Sin saber las razones por las que no están interesados. Si vas a obtener una respuesta negativa, quiero que al menos tengas claro que las cosas que hiciste no están del todo mal. Quiero que sepas que trabajaste duro y que la respuesta depende más porque en ese momento un escrito de tu estilo no es lo que están buscando.
Supongo entonces, es momento de cortarle a la introducción para poder comenzar con lo que realmente nos interesa, no sin antes decirte que escribir es de las cosas más hermosas que existe en el mundo y me llena de alegría saber que te interesa esto para poder mejorar día con día.
Antes de comenzar
Apuesto que tienes ganas de escribir. ¿A que sí? No. No soy bruja —eso creo—, pero si estás leyendo esto es porque quieres escribir, ¿no? Bueno ya te impresioné. Necesito que guardes un ratito esas ganas de escribir, porque antes de comenzar tenemos que hacer unas cosas importantes. Son cosas chiquitas, chiquitas, pero que son muy importantitas.
Planificar.
¡Eh! Sin rezongar que pude ver que pusiste los ojos en blanco y lanzaste un suspiro. Será divertido. Bien, necesito que vayas por un cuaderno —de preferencia nuevo—, una pluma y una bebida. La bebida es para que no te deshidrates, tomar agüita es muy importante. Listo. Ahora vamos a escribir la idea principal de nuestro libro.
Por ejemplo: Yo quiero escribir la travesía de una chica que quiere descubrir al asesino de su hermana. (No se vale copiar)
Parece una frase sencilla, pero con esto podemos comenzar una gran historia.
Con la primera frase que tienes frente a ti. ¿Qué se te ocurre?
A mí, por ejemplo:
-Se me ocurre que la chica está pasando mucho dolor que posiblemente la ciega ante las cosas que se le presentan.
-La chica hará cualquier cosa para descubrir la verdad.
-Los sospechosos son todos aquellos que la rodean.
-No confía en nadie.
-Posiblemente su hermana era tan importante que para ella es necesario descubrir la verdad.
-La relación que tenían era buena y tal vez pasaban por una mala racha que la hace obsesionarse más.
Todas las ideas que se te vayan ocurriendo son importantes y no tienes que descartar ninguna porque pueden ayudarte en un futuro o para historias diferentes. Sigue con la lluvia de ideas y posibilidades que puede enfrentar tu personaje. Es importante que tengas gran variedad de posibilidades y la que más llame tu atención será la indicada. Puede ser una o varias. También debes tener en cuenta que las situaciones que atraviesa un personaje son variadas y muchas veces pueden ser completamente contrarias.
Por ejemplo: La chica se enfrenta a la muerte, pero también puede presentarse la idea del amor o la vida que la hacen confundirse, desviarse de su meta o puede ser lo que la ayuda a descubrir la verdad.
Una vez que tienes varias ideas principales para tu historia comienza a pensar en la apariencia de tu personaje principal. Mucho se ha dicho de aquellos escritores que se ponen en la historia y que viven su vida a través de sus personajes. No es algo que me desagrade, pero es lo equivalente a nuestros padres viviendo nuestra vida y haciendo que hagamos las cosas que ellos quieren. Viéndolo desde esa perspectiva, ¿está raro no?
Yo suelo entrar a Google, Pinterest u otra red y busco imágenes de mujeres o de lo que sea el caso que quiero escribir. Miro las fotografías con la idea de lo que quiero escribir. Sabrás la imagen que quieres que tenga tu personaje principal. Créeme.
Bueno, esa es tu primera tarea.
Toma un cuaderno y escribe la idea principal. Ten una lluvia de ideas acerca de las cosas que te gustaría que tu personaje principal enfrente y luego encuentra una fotografía de su imagen. Parece una tarea sencilla, pero suele ser un poco complicada.
Eso ha sido todo por esta ocasión y mientras haces eso. Yo estaré preparando la siguiente cosa que vamos a hacer. Espero que esto te ayude y te inspire a seguir escribiendo. No desistas y verás que las cosas se te van a ocurrir.
Con cariño, Damaris Álvarez.



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